La Estética de lo Inquietante con Sofisticación
En el universo del interiorismo, el estilo eerie ha emergido como una propuesta audaz y enigmática. Esta tendencia, que toma su nombre del término inglés que significa “escalofriante” o “sobrenatural”, fusiona lo oscuro con lo elegante, lo nostálgico con lo moderno, generando atmósferas intensas, envolventes y sugerentes. No se trata de un estilo gótico en el sentido clásico, sino de una interpretación más contemporánea, cinematográfica y emocional de lo inquietante.

Claves del estilo eerie
Esta estética no busca asustar, sino provocar una fascinación por lo desconocido. Sus espacios tienen una estética teatral, a veces melancólica, donde la luz tenue, las texturas dramáticas y los objetos con historia juegan un papel esencial. Inspirado en películas de suspenso, novelas victorianas o paisajes otoñales eternos, que apelan a los sentidos y la imaginación.
Los colores profundos son su carta de presentación: negro, gris humo, verde bosque, burdeos, azul tinta y marrones terrosos dominan las paletas. Se matizan con toques metálicos envejecidos (latón, cobre, oro viejo) y acentos en blanco hueso o marfil que aportan contraste sin perder la atmósfera.
Algunos elementos característicos de esta estética
- Iluminación ambiental: Lámparas de mesa con pantallas de tela, candelabros antiguos, luces cálidas indirectas y velas reales o LED crean sombras sutiles y un ambiente introspectivo.
- Materiales y texturas: El terciopelo, el cuero envejecido, la madera oscura, el mármol negro y los metales oxidados son protagonistas. Los textiles pesados como cortinas gruesas o alfombras de estilo oriental refuerzan la sensación de misterio.
- Arte y objetos: El estilo eerie se nutre del arte evocador: retratos antiguos, grabados botánicos, ilustraciones anatómicas, esculturas curiosas o espejos con marcos barrocos. También se valoran las piezas de anticuario o con aspecto desgastado que parecen tener una historia que contar.
- Naturaleza suspendida: Ramos secos, ramas o terrarios con musgo aportan una conexión con lo natural, pero bajo una estética casi poética y decadente.
Cómo integrarlo en el hogar o la oficina
En el hogar, se puede aplicar el estilo eerie en espacios íntimos como la sala de lectura, el estudio o el dormitorio. No es necesario transformar todo el ambiente; basta con una paleta oscura bien trabajada, iluminación intencionada y objetos con personalidad. Añadir una butaca vintage, un biombo decorativo o una galería de cuadros monocromáticos puede cambiar por completo la atmósfera.

En oficinas, este estilo funciona especialmente en despachos creativos, estudios de diseño o espacios boutique donde se busca generar una identidad única. El mobiliario clásico con líneas sólidas, combinado con arte conceptual o instalaciones visuales poco convencionales, aporta una vibra intrigante que estimula la creatividad y la introspección.
El estilo eerie es para quienes desean espacios con carácter, profundidad y un aire de misterio sofisticado. Porque a veces, lo más bello se esconde en las sombras.